El siguiente paso a seguir según mi mentor , era buscar la víctima apropiada para iniciarme en la cacería, actividad que me reportaría el alimento necesario para mi nueva existencia.
El pobre incauto que apareció primero fue Pierre , el molinero , un hombre feo cheposo, que olía como una manada de puercos rebozados en estiercol. El mentor me miró fijamente y me dijo :
-Este es tu inicio, aquí empieza tu bautismo de sangre, usa la técnica de sofronación que has adquirido, Adelante.
- Vaya hombre -respondí con aire de resignación- No había otro, ha ido a escoger al mas feo , al mas deforme, al que peor huele .Pero ¿que le he hecho yo a usted?
-Adelante, no pierdas mas el tiempo, es el único que hay ahora , no empieces con tus remilgos. Se me acaba la paciencia.
- Si no es por nada, pero mire , este individuo entra en misa mientras cantan "El Señor hizo en mi maravillas",y él responde, "y conmigo experimentos".
El bofetón que me donó desinteresadamente se hizo oír en toda la calle. Caí en la cuenta que debía hacer caso a ese ser siniestro, a la vez que caí en el suelo de forma tan estrepitosa que debieron sentirlo todos mis antepasados.
Me dispuse a atacar al pobre Pierre. Me oculté en la esquina del callejón, para sorprenderle al paso. Y salí raudo a su encuentro.
- Hombre , Jean Marie, cuanto tiempo sin verte- dijo el molinero-
- Mirame a los ojos- le ordené-
- Que ocurre Jean, ¿se te ha metido algo?, espera que te mire . Parece que no tienes nada- dijo retorciendome la cara y abriendo mis párpados desmesuradamente- Lavate con agua de manzanilla verás como se calma.
Volví la cabeza a mi mentor y le dije:
- Así no se puede, hombre , esto no es serio.
El mentor, apareció entre las sombras con sigilo etéreo, levantó la mano diestra, y acto seguido el pobre molinero cayó al suelo sumido en un profundo sueño. Volviéndose hacia mi me ordenó:
- Dejate llevar por el instinto
Ni corto ni perezoso, me tiré encima del cuerpo de Pierre, y le robé la bolsa del dinero y dos anillos de oro que llevaba en la mano izquierda.
El mentor puso los ojos en blanco y me gritó:
-¡El otro instinto imbecil!
- Pues especifique hombre, que soy novato
Mordí el cuello de aquel pobre desgraciado, la sangre me llenó la boca de un sabor cobrizo,y salado. Sentía renacer mis instintos animales mas salvajes y mas profundos.
Sentí el capón en la cabeza que me dio aquel ser extraño diciendo.
-Ya basta glotón.
viernes, 27 de junio de 2008
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1 comentario:
jajaja...
Menudo estreno¡¡¡
Pa mí que la sangre todavia no es tu alimento favorito..
Sigo...
beso
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