Aquel crepúsculo incipiente del 12 de junio de 1833, se me antojaba etéreo. El sol en su ocaso dibujaba chorros dorados en la torre de la iglesia de Nancy. Caprichosamente y con aparente recelo las sombras iban invadiendo el poco espacio de luz que quedaba, progresivamente y sin piedad.
De camino al hogar , después de agotar el vino de la taberna, pensaba en la eterna pregunta que un ser humano se hace repetidas veces, en un intento de aclarar el misterio de la muerte y la vida. Pensaba, siempre lo había hecho hasta justo el momento en que un pánico irracional me inundaba el ser, ese era el punto de retorno, solo siguiendo las divagaciones más allá, lo que se podía conseguir era rayar la locura. Así me lo había enseñado mi padre, ese era el punto de regreso a la cordura.
En la esquina me esperaba el futuro. Oculto entre las sombras, al acecho.
Un individuo pálido, alto y con una delgadez extrema me sorprendió en la calle. Sus ojos, todavía sueño con aquellos ojos encarnados de mirada entre lasciva y rabiosa que me sumieron de inmediato en un letargo de insensibilidad. Inmóvil observaba la escena en que el individuo hundía los colmillos en mi cuello y succionaba el fluido vital provocándome un placer casi rayante en la obscenidad.
Acto seguido y levantándose con ademán altanero hundió una afilada uña en su propia muñeca y me hizo una pregunta. ¿Quieres beber de mi?
-Si - le respondí- Ya es momento que me devuelva un poco de lo que me ha quitado
Al instante, me sentí rejuvenecer, una fuerza vital vertiginosa se apoderó de mi. Miré al individuo directamente a los ojos. El pareció reconocer mi cambio. Se dirigió a mi preguntándome.
- ¿Como te sientes ahora?
- Es increíble - le dije-
- Te refieres a la nueva percepción del mundo que te rodea, o quizá al poder que sientes ahora, o mas bien diría yo a la fuerza que emanas, o a la comprensión de la magia.
- No, no es eso, es el olor ese que emana de su sobaco, es irrespirable, pero hombre lavese, que no es caro. Menudo guarro , y la sangre esa que me ha dado. Pero... ¿Que ha comido?
Sentí el arrepentimiento de aquel ser al haberme dado todo el poder de un Nosferatu.
viernes, 27 de junio de 2008
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1 comentario:
Es que al convertirte en un Nosferatu se te multiplicaron los sentidos.
Si lo piensas..puede ser bueno¡¡¡
Me gusta la música..
Beso
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