El invierno parisino comenzaba a dominar la rutina de los viandantes. El olor a leña de hogar invadía tímidamente las calles de los barrios opulentos, en contraste con las hogueras improvisadas de los barrios más desfavorecidos, donde el hambre se saciaba a golpe de escudilla de sopa caliente que proporcionaba la caridad.
Era el inicio de la revolución industrial, del inteligente lema propuesto por el rey Luis Felipe "enrichissez-vous ", simulando la oportunidad de enriquecerse a todos los ciudadanos franceses. Época de progreso cuya aparición en escena, supuso una mayor diferencia entre las clases sociales, los pobres eran mas pobres y los ricos eran los que ayudaron a acceder al trono al rey mediante la revolución de julio de 1830 que acabo por derrocar a los conservadores borbónicos.
En aquel París convulso, de monarquía constitucional, hambre, miseria y liberalismo, alimentarse de sangre con nutrientes esenciales se me antojaba poco menos que imposible.
El populacho era ajeno a los cambios que se sucedían en la ciudad, ajeno al crecimiento lento pero constante de lo que se conocería después como "Corporación" , ajeno a la creación de ese monstruo artificial y de tendencias psicópatas que comenzaba su andadura por el mundo de forma sigilosa pero constante. Ajeno al principio de su esclavitud disfrazada de sociedad de bienestar.
Y ahí estaba yo, en medio de aquellos tiempos cambiantes, merendando una prostituta vieja y mantecosa de sabor agrio , en un callejón cercano a Boulevard Magenta. Cuando, precedido de una humareda de azufre apareció un estraño ser, de cabello largo y mirada penetrante que interrumpiéndome en la practica del sagrado sacramento del condumio me dijo:
- Postrate ante mi, como ser inferior que eres. Postrate ante el Maligno.
Con sorpresa aterrada volví mi mirada hacia el y le dije:
- Mire usted, ahora no tengo tiempo, se me va a enfriar la merienda. Luego quizá, si cambia usted de perfume y si no tengo nada mejor que hacer, hablamos. ¿ Que le parece ?
- Pero.. ¿Tu quien te has creído que eres, payaso? - me dijo con el cuello lleno de venas como un cantaor de flamenco-
- ¿No será usted de Venecia por un casual? .Es que su educación me es muy familiar. Y ahora si me permite , seguiré alimentándome. Gracias por su compañía pero alejesé, que ese olor de azufre me está revolviendo el estómago.
- Definitivamente eres más tonto que un anuncio de compresas
- Definitivamente es usted de Venecia, no hay más que ver el genio que gasta- le respondí- Por cierto, ¿Que significa "un anuncio de compresas"?
- Lo sabrás dentro de un siglo y medio, insecto vampirico. ¿No ves que yo domino el espacio tiempo, y dimensiones que nunca llegarás a comprender en tu minúsculo entendimiento?.
- Muy interesante- le dije- . Pero usted me sabrá disculpar, tengo una noche muy mala y no estoy para patrañas filosóficas. Así que con Dios... o con quien usted prefiera.
Después de palmear el hombro de aquel ser, en tono amistoso. Me di la vuelta y lamentándome por la merienda fría, guié mis pasos hacia la salida del callejón.
Apareció después del consiguiente humo delante de mi, interrumpiéndome el paso.
- Que pesado es usted con el azufre, hombre. ¿Pero no ve que huele muy mal?. Hay mas formas de aparecerse y menos desagradables. Un día que tenga ganas le enseño.
Aquel ser, puso los ojos en blanco al mas puro estilo mentor. y alejándose entre el humo gritó:
- Menudos tiempos que corren , ya no se respeta ni al diablo.
- En eso le doy la razón -dije aumentando la voz- Hay que ver la falta de educación que tiene la gente.
miércoles, 27 de agosto de 2008
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1 comentario:
jajaja
¿Por que no le pediste un actimel?? jajajaj
Me encanta este vampiro
Beso
Sigo
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