En la medianoche del 18 de junio llegamos a Metz. Nos instalamos en una casona abandonada en Rue Belle Isle esquina con Pont des Morts. Cerca de las islas que caprichosamente rodea el río Moussel a su paso por la ciudad.
Improvisamos dos ataúdes con restos de madera para cubrirnos al alba, y salimos sigilosamente a buscar alimento.
Transitamos serenos como la noche por el pequeño bosque de la Ile du Saulcy, donde los vagabundos dormitaban aferrados a la "bonbonne du vin" como si la botella fuera la única tabla de salvación en el naufragio de su vida.
Alimentarnos de estos seres, para nosotros, supuso una forma fácil de sobrevivir, ya que en el estado en que se encontraban habitualmente no oponían resistencia alguna. Al morir nadie les echaba en falta, no había investigación en la prefectura sobre las causas de la muerte, ni en la iglesia al estar previamente demonizados. Eran los despojos de la tierra, desperdicios que sutilmente producía la sociedad.
La noche del 20 de junio sorprendimos a uno de los habituales del bosque, durmiendo plácidamente apoyado en un sauce. El mentor adivinando mis intenciones de atacar al pobre diablo, me detuvo diciendome:
- ¡Cuidado! Jean Marie, este hombre esta en un estado de embriaguez considerable. Bebe, pero con moderación. No vayamos a tener un disgusto.
Haciendo caso omiso de las advertencias , clavé mis colmillos en el cuello de aquél desgraciado, sintiendo que cuanto más bebía de el mas quería seguir haciéndolo.
Cuando hube terminado, me incorporé aturdido, aunque contento. Una extraña sensación similar a cuando ingería vino siendo mortal, invadió mi mente. Tenía ganas de cantar, de seguir bebiendo ese tipo de sangre. Y salí calle arriba por la Rue Saint Marcel dando tumbos.
De un prostíbulo cercano a la iglesia de Saint Vincent, salía un hombre mucho mas ebrio que yo. No lo pensé dos veces y lo ataqué despiadadamente. La vista se me nubló, la euforia era mucho mas ostensible, me sentía mas alegre al beber de ese hombre, y mas inestable.
De la oscuridad de la noche , salió una turba de gente portando cruces y mosquetones. Y me persiguieron calle abajo mientras yo bailaba y les cantaba...
Aux armes, citoyens !
Formez vos bataillons !
Marchons, marchons !
Qu'un sang impur...
Abreuve nos sillons ! *
*¡A las armas, ciudadanos!/ ¡Formad vuestros batallones! /Marchemos, marchemos, /¡Que una sangre impura /empape nuestros surcos!
viernes, 27 de junio de 2008
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1 comentario:
Joerr.Valla cogorza¡¡
Que bien descrito está..
Parece que estoy viendo una peli¡¡¡
Y todabia cantaba a sus persrguidores..jajaj
¡Ya te digo!
Beso
sigo..
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